La pequeña Nouha tiene 7 años. Es la mayor de tres hermanos. A su corta edad, ha tenido que enfrentarse a un cordoma, un tumor maligno raro que ha puesto patas arriba su vida en Torello, Barcelona. Para ella y sus padres, sus problemas iniciales de visión nada hacían prever que detrás de ellos se escondía una patología tan grave.

“Después de seis meses de visitas al médico descubrieron la enfermedad, a inicios del 2018. La primera alerta que vieron fueron sus problemas de visión”, relata Mohammadi, su padre. Ahí fue cuando la familia al completo se volcó en la lucha contra el cáncer que padecía la pequeña: “Lo hemos pasado muy mal. Y la niña, también. Porque, aunque no sabe mucho de la enfermedad, sabe de lo que va. Le ha afectado en sus estudios, al haber faltado mucho a clase. Esto nos ha cambiado nuestras vidas”, recuerda este padre de origen marroquí que tuvo que dejar su trabajo para poder dedicar todo su tiempo a Nouha, junto a su esposa.

“La primera alerta que vieron fueron sus problemas de visión”

Y es que, al diagnóstico y la cirugía, en la que consiguieron extirpar todo el tumor, le han seguido varios meses más de incertidumbre y nuevos retos ante los que cualquiera se habría sentido abrumado: los doctores les comunicaron que Nouha debía seguir tratándose en el extranjero, si quería vencer al cáncer.

“Cuando recibimos la información de que teníamos que ir a otro país a seguir el tratamiento nos sentimos muy perdidos”. Afortunadamente, el Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, donde operaron a la niña, se puso en contacto con la Fundación Columbus para que les ayudara ante esta nueva etapa en Essen, Alemania, hasta donde debían trasladarse varias semanas para que la niña recibiera radioterapia con protones, tratamiento que actualmente no existe en España. Se fueron todos un 14 de agosto, incluidos los hermanos, de 4 y 2 años. Un nuevo país en el que vivir mes y medio, sin conocer la lengua ni saber cómo evolucionaría la pequeña.

“Gracias a todos los que trabajan en la fundación hemos estado muy bien acogidos y no hemos tenido ningún problema”

“En la Fundación Columbus nos han ayudado mucho, porque han cogido todo lo que era duro para mí: alojamiento, traductor, el viaje, los contactos en Alemania… Ellos no solo me han ayudado con el tema económico, que nos ha servido mucho, sino también con otros temas importantes … Gracias a todos los que trabajan en la fundación hemos estado muy bien acogidos y no hemos tenido ningún problema en Essen”. Nouha actualmente está muy bien, yendo a las revisiones médicas y siguiendo con su vida normal. Sin embargo, el golpe que ha recibido la familia ha hecho que este padre, desde su experiencia, solo tenga un deseo: “Espero que nadie pase por lo que hemos pasado. Aunque pueda tener solución”.